sábado, 1 de octubre de 2011

Sáḥb alwaṣíyya


Estoy convencido de que soy albacea de alguien,
pero no sé de quién ni sé lo que estoy custodiando;
tampoco sé quién será el beneficiario.

Es un misterio.

jueves, 11 de agosto de 2011

El sentimiento de orfandad

Fotografía: AAT 2008
Renuncio a la fiesta y al sueño,y me brota la vida hacia adentro.
Los seres que soy pacen sin prisa sobre la yerba de las horas.

¡Y el alma, que no existe!

Algo de mí tiene nombre de mujer.
Alguien conmigo recobra su ligereza
y se vuelve pastorcilla
que reinventa el significado
de las cosas pequeñas.

¡Y el alma, que no existe!

(Cosas pequeñas que dan sentido a las horas:

1. El inesperado crujido de la caoba
2. El goteo telegráfico en el lavadero
3. El ronroneo del refrigerador
4. El búcaro de vidrio y su pasmosa longevidad
5. El chifonier en sí)

Un tejido de luz y sombra sobre la cremosa pared del dormitorio reza misterioso
mientras el alma –que no existe- intenta descifrar
la gramática
de la noche.

Paseo por el evangelio de San Juan, y en su delgada arena
miro a Schönberg,
que flota como velo apaciguador sobre la violencia de Jesús.

Mi padre duerme en su largo silencio.
Llueve (no mi padre, la lluvia -o es mi padre
quien hace llover).

Puedo entonces mitigar el ansia de vida
con los versículos del Hijo del Trueno
y con la dulzura
de La Noche Transfigurada.

¡Y el alma, que no existe!

lunes, 1 de agosto de 2011

A una nube vieja


¿De veras pensaste, nube, que siempre serías pájaro?
Fuiste vapor de orgullo, y en tu liviandad
creíste que eran verdad
las palabras del niño que te vio desde el jardín:
Altisonante, tirado en la yerba, soñaba despierto:
¡Es un cisne, es una sirena color de rosa, flotante!
Y de ahí en adelante, te dio por llover.
¡Mírate ahora! Me recuerdas a aquella mujer
que volví nube de tanto mirarla,
pero ella no se volvió charco –como tú, pobrecita de ti-.
¿Ella? Ella pasea por Polanco
y ya no se acuerda de mí.

viernes, 29 de julio de 2011

El amante de lo ajenjo


¿Qué es bloguesía?, dices mientras clavas
en my complete profile tus pupilas de miel.
¿Qué es bloguesía? ¡Y me lo preguntas ahora!
Bloguesía eres tú.

Baby, it's you.

miércoles, 15 de junio de 2011

Soy un arbusto feliz


Soy un arbusto feliz de Bob Ross, y sonrío
con el río a mis pies
desde el silencio y la desgracia de ser
óleo, mancha, nada
(perdóname Juana,
me robé algo de ti).

Soy un trazo de ocurrencia, un capricho.
Seré siempre un arbusto feliz
al que llegue la señorita extraviada
para orinarse en mí.
Huelo a pipí
de señorita feliz.

Fui proyecto de árbol, pero (siempre el pero)
el Señor dijo: ¿Saben qué? Esto va a ser un arbusto feliz.

Yo quise ser imponente árbol que mirara
desde la altura de no sé dónde la vida,
pero no: sólo soy un arbusto feliz.

Me moja el río, y sé que en la mañana
también me baña
el río gracioso de Bob Ross.

Seré parte de un paisaje que yo no soñé.
(cuando el pincel me tomó, pensé
seré el árbol majestuoso de un cuadro de Bob Ross).

Pero sólo soy
un arbusto feliz.

domingo, 6 de febrero de 2011

¡Que digan misa!



Del libro Contra las mujeres
En preparación


Asido a mis entrañas
he sido usado por miríadas de mujeres
manjares
en los manglares de mi conciencia,
y sigo vivo.

Asado en el sartén cansado
de la cocina de mis vecinas, he sido izado
por mujeres mujientes
entre los vientres de sus sueños (dragonas insatisfechas),
y sigo vivo.

Ahora, en los días del recuento decidido,
he cedido los derechos de mi autobiografía
a las fervientes de sí mismas,
para que digan de mí, en su geografía,
lo que les plazca
(total, en ellas me metí).

sábado, 5 de febrero de 2011

Si yo, ve, viera yo vería

Del libro Contra las mujeres
En preparación


Breves las tetas tuyas, pero notables,
con sus pezones exactos, samovares.
Tibio el vientre tuyo, acaso inflamado:
De él parto hasta el terciopelo de tu pubis,
y besándolo te digo: estoy enamorado.

viernes, 4 de febrero de 2011

El pensamiento complejo de una alcachofa

Del libro Sobrinas de Atar
En preparación




Los elefantes y las libélulas
respiran el mismo aire
–dice con donaire María
la de los tres mares.

Vuelan los elefantes sin que se note,
a ras del suelo (levitan), esperan que brote
la flor del cacahuate
del que habló alguna vez su abuelo,
el mamut,
antes de hacer su debut
como galleta de chocolate.

Y no falta, digo yo, el rinoceronte
con delirios de colibrí.
Por eso ya entendí aquello de pensar
que el acantilado siempre ha de soñar
que es vivo reflejo de un monte.

Tú y yo somos uno mismo, dijo Timbiriche,
que fue decir desde el abismo
lo que la Morsa cantó mejor

(tan claro como el sefardí
que locos ahora
nos trae
a María y a mí).


Porque el pensamiento de una alcachofa
no es la estrofa de un soneto,
sino el libreto de puertas abiertas
que dan al mar tres veces aeropuerto.


jueves, 3 de febrero de 2011

Desde el oprobio


Del libro Contra las mujeres
En preparación

A la señorita Ocípete Cascuijo Ramos,
en vísperas de su cumpleaños.


Rasgo mis vestiduras mientras me revuelco
en el huerto seco de mi ignominia.

¡Y no es, por favor, la pleurodinia!

No es ella, digo, la que me tiene postrado
bajo la lluvia, sino tus vicios y tu mugre, señorita hija de
los Cascuijo Ramos, tan decentes ellos, si supieran
que a la niña le gusta el placer inmundo
y los fangos.

¡Bazofia! ¡Subirte las enaguas ad libitum!
¡Descarada!

Ay, tiempos idos, ¿dónde quedaron?
¡Volved, oh pasado apacible!

Entonces, en aquellos días decentes,
golpearte no hubiera sido delito
sino apenas leve falta administrativa.

Hoy, snif, no puedo explicarte a patadas tu pecado.

Sin merecer una sola gota de agua,
te fraguaron derechos,
protección,
dignidad,
humanidad,
alma,
respeto…

¡Pero nadie supo darte vergüenza
ni quitarte lo casquivana!

Por eso vengo a tu ventana…

Al menos, me han dado permiso (plasmado en este documento
con sello y toda la cosa,
firmado por el licenciado Abalabide, muy amable el señor)
de colocarme en la acera,
para dirigir mi voz a tu balcón y gritar bajo la lluvia
y entre mis lágrimas:
¡Vas y chingas a tu madre, puta!
(Te lo digo de corazón.)