sábado, 17 de julio de 2010

Oda al Agave

Arranca a la tierra su corazón y apaga en sus hijos
la sed del alma.

Mano que ruega al cielo, huella y paisaje,
boca multiplicada
(también se aburre de luz en la tarde).

Espera la jima,
que roba sin dolor su miel divina.

Lengua vegetal del asombro, diván azul,
pedazo de sol
y luego escombro.

Tequila, jugo de planta con rostro milenario,
agua de río que se quema,
triunfo mestizo,
teorema.

Tener el tiempo, la savia,
la sangre, el agua y el fuego,
de un pasado que nos sostiene
y responde viril a nuestro ruego.

2 comentarios:

  1. Excelente!

    El poema, del espirituoso licor, debo confesar que no he aprendido a tomarlo. Quizá hace algunos años existía una marca; Suave Patria, etiqueta roja y en plata el escudo del imperio, es decir, el águila de frente. Tomé muchas botellas de 500 ml, pero no estoy convencido si era por el sabor o por el significado que le dí, convirtiéndolo en objeto de devoción, que además asocié al entusiasmo político. Fungía como coordinador del antiguo distrito XX, por el Frente Democrático Nacional.

    En ocasiones, antes de abrir el vodka o el whisky, para escuchar un concierto, ver una película, charlar o solo miar la lluvia por el ventanal, recuerdo como una pérdida las ocasiones que tomé de esas botellas.

    En enero de éste año, el nieto de un músico, Pepe Villa, cuyo abuelo Pepe_Villa fue fundador de uno de los marichis (el Marichi México te dejo esta liga, con las dudas propias de Wiki: http://es.wikipedia.org/wiki/Pepe_Villa) cuya fama y calidad compitieron con el Vargas de Tecatitlán, bien,el nieto organizó la primer Muestra Nacional del Tequila, a la que fui invitado. Me invitó a Arandas, donde uno de los ancianos, propietario de una destiladora me obsequió de una destilación especial, si tu has desarrollado el gusto por ella, con todo gusto te la obsequio.
    Un abrazo.

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  2. Eres, Axel, algo así como mi Dionisios Pervertidor de Mayores. ¡Va por tu salud! Acepto el halagador regalo.

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