sábado, 17 de julio de 2010

Oda al Agave

Arranca a la tierra su corazón y apaga en sus hijos
la sed del alma.

Mano que ruega al cielo, huella y paisaje,
boca multiplicada
(también se aburre de luz en la tarde).

Espera la jima,
que roba sin dolor su miel divina.

Lengua vegetal del asombro, diván azul,
pedazo de sol
y luego escombro.

Tequila, jugo de planta con rostro milenario,
agua de río que se quema,
triunfo mestizo,
teorema.

Tener el tiempo, la savia,
la sangre, el agua y el fuego,
de un pasado que nos sostiene
y responde viril a nuestro ruego.