miércoles, 24 de noviembre de 2010

San Juan, Schönberg

...y el sentimiento de orfandad


Renuncio a la fiesta y al sueño, y me brota la vida
hacia adentro.
Los seres que soy pacen sin prisa
sobre la yerba de las horas.

¡Y el alma, que no existe!

Algo de mí tiene nombre de mujer.

Alguien conmigo recobra su ligereza
y se vuelve pastorcilla
que reinventa el significado
de las cosas pequeñas.

¡Y el alma, que no existe!

(Cosas pequeñas que dan sentido a las horas:

1. El inesperado crujido de la caoba
2. El goteo telegráfico en el lavadero
3. El ronroneo del refrigerador
4. El búcaro de vidrio y su pasmosa longevidad
5. El chifonier en sí)

Un tejido de luz y sombra sobre la cremosa pared del dormitorio reza misterioso
mientras el alma –que no existe- intenta descifrar
la gramática
de la noche.

Paseo por el evangelio de San Juan, y en su delgada arena miro a Schönberg,
que flota como velo apaciguador sobre la violencia de Jesús.
Mi padre duerme en su largo silencio.

Llueve.

Puedo entonces mitigar el ansia de vida
con los versículos del Hijo del Trueno
y con la dulzura
de La Noche Transfigurada.

¡Y el alma, que no existe!

martes, 9 de noviembre de 2010

Poemínimo


No por madrugar,
amenazo más temprano.

sábado, 17 de julio de 2010

Oda al Agave

Arranca a la tierra su corazón y apaga en sus hijos
la sed del alma.

Mano que ruega al cielo, huella y paisaje,
boca multiplicada
(también se aburre de luz en la tarde).

Espera la jima,
que roba sin dolor su miel divina.

Lengua vegetal del asombro, diván azul,
pedazo de sol
y luego escombro.

Tequila, jugo de planta con rostro milenario,
agua de río que se quema,
triunfo mestizo,
teorema.

Tener el tiempo, la savia,
la sangre, el agua y el fuego,
de un pasado que nos sostiene
y responde viril a nuestro ruego.

viernes, 11 de junio de 2010

Ese árbol ya estaba ahí


Ese árbol ya estaba ahí
cuando mi madre llegó, y cuando mi madre se fue
ese árbol seguía ahí.
Ahí sigue, y mi hermano
se ha ido.
Ese árbol no ha dicho una sola palabra
en todos estos años. Su silencio
es aterrador. No es la mudez
de mi padre viejo, gigante que tanto ha escuchado,
sino la mudez cruel del universo
(incapaz de explicarse a sí mismo).
Cuando yo me vaya y cuando tú te vayas
-intruso y misterioso personaje que lee-,
el árbol seguirá ahí.
Los programas de Discovery Chanel cantan la grandeza
del universo, su inteligencia (¡Qué brillante idea
la del universo! ¡Haber surgido nunca siempre de la nada!).
Perdón, señoras y señores, pero a mí
la inteligencia del universo me parece estúpida.
Y la estupidez del universo no se agota
con nuestra muerte: al paso de nuestra carroza, sólo susurra
entre las hojas del árbol esplendoroso, eterno, idiota.

miércoles, 2 de junio de 2010

Le dicen Patita, pero es un cisne con forma de flor.


Versos dedicados Patricia Ardón
2 de junio de 2010

Nube con forma de pájaro, trina
Patricia, brisa de nube con forma de ángel
y escribe los versos del místico Juan
(un no sé qué que queda balbuceando)
donde el gerundio se va hundiendo hacia el pasado.

Entonces, sale de su boca un ángel
con forma de nube,
y es su voz el ala aleve del leve abanico
que escribió Darío, mientras el río ardiente
de sus ojos fluye
hacia nosotros
de soslayo
(dice, con su sonrisa,
me dio medio miedo)...
¡Linda, la Patricia!

Le dicen Patita,
pero es un cisne con forma de madrugada.

martes, 25 de mayo de 2010

Hay acosos que son acasos

Versos dedicados a la señorita Gabriela Sasián

Hay acosos que son acasos,
y en los ocasos se vuelven
muy sabrosos.
¡Acósame, mujer, con tus ojazos,
y déjame que tiemble de alegría
con tus abrazos!


¡Vamos, público, vengan esos aplausos!

jueves, 15 de abril de 2010

Credum in unum Suffah


Creo en un solo Sofá,
mueble todo desvencijado,
creador del pensamiento variable
y de las ocurrencias inamovibles,
hacedor de todo lo soñado y todo lo discutible.

Creo en un solo Sofá
y en tres Cojines Consubstanciales.

Creo en una sola Siesta, hija única del Sofá,
nacida de Él antes de todas las modorras;
siesta engendrada, no creada,
de la misma naturaleza del Sofá.

Creo que la Siesta resucitó
y está sentada a la derecha del Sofá.



Por supuesto, esta fe excluye todas las creencias
surgidas desde el pleistoceno hasta la fecha.
En particular, la Certidumbre del Sofá anula
y sustituye la idea de Dios.

Termina, pues, la vetusta teología
y surge la rozagante sufalogía.