lunes, 28 de diciembre de 2009

A NSG, a quien me parezco tanto en esta fotografía
(y con quien tanto hablé de estas cosas).

Tengo...
Veamos qué tengo.

Tengo mi ausencia, inmensa,
eterna, inagotable, profunda.

Desciendo de mi propia ausencia,
soy hijo de lo que no fui.

Llevo en mis ojos
algo del vacío que me antecede.

Apacible, dueña de sí,
mi ausencia me colma.

Tengo mi silencio,
sin acentos,
mar en calma.

Mi silencio es anterior a mi voz,
y todo es más pequeño que mi ausencia.

Y este silencio mío, tan mío,
sobrevivirá a mi propia muerte.

Entonces, en la indolencia de una tarde
y desde el inocente oscilar de un columpio,
un niño con mi nombre y con mi sangre
habrá olvidado mi existencia.

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