martes, 14 de abril de 2009

Beatrice I

Del libro El corazón en la cocina
En preparación


Domingo 4 de noviembre de 2007

¿Sabes? A veces, sabes a domingo.
Rouleaxu d’Aubergine,
rollos de berenjena con queso de cabra
y jitomate deshidratado.

Pesto in rasso (fetuccini con albahaca,
jitomate dehidratado
y champiñones).

Espagueti a la boloñesa
con su cassé de tomate,
orégano y carne de res.

Dios bebe vino tinto
Casillero del Diablo,
con leve sabor a berries y chocolate.

Para no tener que cargar con la botella, la apuramos
y navegamos sobre una crepa Louis Amstrong,
trozos de kiwi, fresa y plátano en su interior;
y afuera baño de chocolate amargo.

Entonces, no sabíamos lo que nos esperaba.
¿Debimos saberlo?



viernes, 10 de abril de 2009

Certidumbres I

Del libro Certidumbres
En preparación



Puedo morirme de lo que sea,
menos de mí mismo.


viernes, 3 de abril de 2009

Luz de Luz

Del libro Cuando escuches este vals
Biografía de María de la Luz Tagle Osorio
En Preparación



A mi madre en 1979

Antes de beber las primeras gotas de Luz,
antes de gritar el olvido que trae tu existencia,
antes de mirar tu rostro, antes...
fuiste dulce cueva de mi carne breve.

Antes de los símbolos y del trópico de tus manos,
antes de los sueños, antes de ser fuiste
escondite callado de mi alma,
jardín de agua.

Algo de mí -algo en mí- recuerda,
y busca la manera de regresar.

jueves, 2 de abril de 2009

Alguien dejó el Huevo Cósmico en mi Refrigerador

El 16 de diciembre de 2002,
Kama Hanuman Ganesha ingirió
una
dosis considerable de penicilina.
El fruto verbal de esa experiencia

es el siguiente texto iluminativo y epifánico.

Del libro Viajes Interiores

En preparación


Los verdaderos cambios,
aquellos que modifican estilos y maneras de pensar,
no son espectaculares.

La espectacularidad es
como tú quieras preocuparte de todo lo que quieras
mientras no viajes al carajo de los caballos mintiendo
cual casi se hubiera caído sobre la casa perdida
en mar de los sueños rotos que nunca me dejaron escribir
más que allá, en todos los sitios…
y acá en ninguno.

Es muy fácil ganarse la vida
si no decide uno
comprarlo a menor precio de lo que vale
todo me da no vueltas
sino que ando con un pinche sueño
que ya voy a caer casi
si no estuviera aquí,
no haría más que desnudarme
y meterme a la cama.

Esto es maravilloso
escribir sin pensar demasiado
pero ya
ahora
tengo la mente despierta como los refrigeradores
en el Casino de la Selva
allá
en Cuernavaca
donde estuve con Arturo,
como si no supiera nada, tinto,
fácil te haría pasar la locuras de líos
dientes que no se pueden quebrar.

¿Quién me quitó los dientes a proa?
Voy a utilizar esa palabra ópera escribir este libro
aunque otra vez ya me estoy durmiendo otra vez…
y tengo hambre.

¿Qué, esta gente no sale a comer?