jueves, 12 de marzo de 2009

Acanthocybium Solanderi

Oda a Ariel Bujakiewicz
Chef del Groove


¡Oh, Ariel bendito, qué filete de pescado!
Miro desde el acantilado tu plena sabiduría.
¡Cuánta luz, qué milenaria!
Es tu cocina del paladar abecedaria
y de los dioses eternos la mejor alegoría.

¡Oh, Ariel divino, amo tu guajú a la plancha!
Es una mujer sin mancha, con alcaparras y mantequilla
(ellas son la capilla donde oficia el bienvenido limón).

Alejado de tus platos, vivo sin vivir en mí.
Entretanto y aquí, soy abducido por ángeles
y remitido a la más dulce condición.

¡Oh, Ariel diabólico, qué ensalada de aguacate!
Deja que desate mi lengua por tu verde arúgula.

Sin mengua de tus sorrentinos, asesinos de mi esplín,
bendigo tu acólito camote a la naranja,
puré que zanja diferencias y me hace decir contento:

¡Oh, Ariel Prodigioso, eres mi domingo de adviento!

2 comentarios:

  1. este me gustó!!
    solo falta un soneto a los taquitos al pastor de algun otro célebre lugar

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  2. Me encantas, Judith: una fina manera de decir que los otros tres te parecen dignos de la basura. Bueno, es el riesgo de hacerlos públicos, Colibrí. En cuanto a los tacos al pástor, ¿cuáles? ¿Los del Kalimán? Tú dime, para conocerlos... e invitarte una buena tanda.

    Besos

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