lunes, 28 de diciembre de 2009

A NSG, a quien me parezco tanto en esta fotografía
(y con quien tanto hablé de estas cosas).

Tengo...
Veamos qué tengo.

Tengo mi ausencia, inmensa,
eterna, inagotable, profunda.

Desciendo de mi propia ausencia,
soy hijo de lo que no fui.

Llevo en mis ojos
algo del vacío que me antecede.

Apacible, dueña de sí,
mi ausencia me colma.

Tengo mi silencio,
sin acentos,
mar en calma.

Mi silencio es anterior a mi voz,
y todo es más pequeño que mi ausencia.

Y este silencio mío, tan mío,
sobrevivirá a mi propia muerte.

Entonces, en la indolencia de una tarde
y desde el inocente oscilar de un columpio,
un niño con mi nombre y con mi sangre
habrá olvidado mi existencia.

martes, 17 de noviembre de 2009

Muerte en abril


Morte en abril
Música: Octavio Herrero
Letra: Agustín Aguilar Tagle


Si io me escondo de tu, vivo cego, y en el ruego
te escondes de mua. Tonces, desde les núvols tu respons
(los meus llavis toquen la morte sen fin).

Deixa'm morir, dona de ningú,
deixa'm morir.


Invéntame again.

Se ye ocûltume de ti, digo cel. I en el hielo mùdo
del mùdo abril, convoques les sombras
(las miñas mans toquen la morte sen fin).

Deixe-me morrer, muller de nobody,
deixe-me morrer.


Invéntame novo.

lunes, 13 de julio de 2009

Diálogos en el vimana I

Fotografía tomada el 11 de julio de 2009

Todo sucede en un nave que vuela bajo un estratonimbo sobrecogedor.

Aunque en su exterior la máquina asemeja un avión relativamente moderno, el interior de la nave reproduce el moblaje y la decoración de un vimana*. Pero este detalle sólo es percibido por quienes saben reconocer el crujir de un baldaquino, el sedoso frufrú de almohadones bordados con escenas del
Ananga Ranga, el rechinido de un viejo charpoi...

Viaja
Kama Hanuman Ganesha en el vimana, y con él se encuentran Arundhati Nogueda Chávez, Natalia Ruiz Ochoterena, Ocípete Casquijo y Margarita Toledo Sigüenza, discípulas amadas y amantes del maestro.

Escuchan las guiadas al guía, como quien mira el pabilo tembloroso de una vela a punto de extinguirse.

Ahora, menos joven, absolutamente extraviado y sin ángel de la guarda, envuelto en ropas raídas, ajadas, deshilachadas, anuncio, hijas mías, la oscuridad para este siglo que apenas comienza.

Con el primer cigarro del día entre los labios y con una taza de café y leche por desayuno, yo mismo me asomamo al espejo y pregunto en nombre de toda la humanidad:
¿Y si estoy absolutamente equivocado? ¿Y si lo que ayer creí cierto es sólo un tejido de falsedades y argumentos inconsistentes, a la luz del nuevo día?

El escepticismo consuetudinario es considerado sedicioso, porque se resuelve en el deseo de confirmación o, en su defecto, en el ansia de cambio y en la acción generadora del cambio mismo. Peligran, entonces, las formas establecidas de la moral, de la religión, del arte, de la erótica, de la familia, de todo.

Pero, cosa curiosa –y aquí está el germen del encanto- el riesgo que corren esas formas incluye su misma reivindicación. Porque no se trata de destruir sino de colocar en situación de crisis cada elemento de la realidad, y conocer así su peso, su textura, su estado, su composición química, su biología, su historia.

El aniquilamiento bárbaro y ciego del pasado no es una buena estrategia. De hecho, es una acción estúpida… y fea.

Al presentarnos como los atilas del establishment, nos volvemos amargos e insoportables en medio de los nuestros, y la gente empieza a dudar... sí, pero a dudar en invitarnos a la reunión del viernes, porque sabe que somos capaces de echar a perder la velada con dos o tres dogmas estúpidos que pretenden acabar con otros dos o tres dogmas igualmente estúpidos (todos los dogmas son, por definición, estúpidos, como todas las generalidades, incluso esta generalidad–todos los dogmas son estúpidos- se vuelve estúpida si un grupo de personas lo toma como bandera de su cosmología y lo presenta como plataforma política o como evangelio religioso).

En cambio, el anarquista encantador hace pública su lucha en contra de los poderes fácticos sin desconocer los rasgos positivos de sus representantes y de las bondades de la cultura vigente.

Insisto, señoritas, que debemos quitarle el poder teológico al pontífice romano, y distribuir sus funciones entre todos los que hemos sido bautizados.


¿Y qué hacemos con sus ropajes, caballero? -pregunta Natalia.

No sé. El solideo es semejante a los kipot judíos. Yo lo olvidaría, es muy aburrido.

La mitra, sugiero que se ofrezca como trofeo al mejor chef del mundo (y que cada cuatro años cambie de manos, como la legendaria Jules Rimet).

Y en cuanto al palio arzobispal, propongámoslo como nueva moda entre las bañistas de Ipanema. ¡Sólo el palio, sin más prenda que el palio!


Caballero -advierte Ocípete-, le recuerdo que está entre damas decentes, pudorosas y recatadas. Que andemos las cuatro desnudas en su cama, no le da derecho a atacar los usos y costumbres de nuestra Santa Madre Iglesia…

Es que soy anarquista, ¿saben?

Arundhati, la más joven, suspira: Y un anarquista encantador, nadie lo niega. ¿Otro daiquiri?

*Un vimana (también llamado pushpaka) es un artefacto volador de la India mítica. En cierto momento de sus aventuras, Rama viaja a Ayodya en un vimana. Es muy probable que algunos de los Objetos Voladores no Identificados de los siglos XX y XXI sean, precisamente, vimanas.

lunes, 6 de julio de 2009

Viendo dormir un árbol

Fotografía tomada el 6 de julio de 2009, a las 8:15 de la noche,
minutos antes de que cayera una lluvia torrencial.

Intento fallido de escribir en pentámetro yámbico
mientras mi padre duerme

(después del tercer verso, renuncié).


Al mar de ti te vas (soñar y ser),
y el cielo da de sí, gigante, dios.

Ayer se fue, mi amor, ayer se fue.

Y me preguntas con los ojos dormidos, me miras
en cada uno de tus silencios, árbol,
y no sé cómo decirte que nos quedamos solos.

Antes fue mi madre, tu mujer,
mi mujer, nuestra,
demasiado nuestra,
luz demasiada luz.

Y antes de que se fuera la luz, entraste en ella, árbol,
y de ella salimos nosotros. Somos los mismos,
el mismo.
¿De qué me quejo, entonces?
Nadie se ha ido: aquí estamos
los cuatro,
el mismo.

¿Pero cómo percibir lo que pienso?

Vana esperanza de ver lo invisible,
de escuchar lo inaudito, de mirar cualquier movimiento,
el más leve, al otro lado del río.

Y es en ese anhelo
con el que tratamos de destejer
nuestra tristeza,
mientras aguzamos los sentidos,
donde nuestras manos se entretienen
con el lodo frío que nos rodea
y sobre el que nos encontramos
sentados.

¿Qué es esto? –pregunto.
El tiempo –dice el árbol entre sueños-. El tiempo.

jueves, 4 de junio de 2009

Certidumbres II


Del libro Certidumbres
En preparación


La muerte es un invento de la vida
para hacerse la interesante.

viernes, 29 de mayo de 2009

El sueño

Milagros del pozo místico
Fragmento del capítulo XV



...porque los sueños en crudo son, al menos en mi caso, materia incognoscible: apenas me despierto, el sueño se resquebraja poco a poco hasta que, primero, pierde sentido, y luego desaparece.

El sueño es soluble a la conciencia.

El sueño es un nido de arañas, inquieto y ensimismado...

El movimiento de las arañas produce, como en un calidoscopio de pelos y patas, las imágenes del sueño.

Pero al volver en mí se activa un mecanismo que las alerta. Las arañas dejan de ser un solo cuerpo y huyen despavoridas, solas o en pequeñas familias, emigran a la tierra de irás y no volverás.

Se dan generaciones, eso sí, de arañas parsimoniosas. Entonces, gracias a su lentitud, mantengo el recuerdo fragmentado de mis sueños hasta el mediodía.

jueves, 28 de mayo de 2009

Nostalgia de Canterbury


Del libro Donde no estuve
En preparación


From the aftertaste to the afterglow,
from the kitchen to your bed,
from your mouth to your mouths,
from your bird to my death,
I laugh at thee.






lunes, 11 de mayo de 2009

Dulzura de los Ángeles



Del libro Plegarias a la Orilla del Usumacinta
En preparación


Dulzura de los ángeles, alegría de los afligidos,
abogado de los insomnes y de los sonámbulos,
Virgen Gemelo del Señor,
protégeme y sálvame de los sufrimientos eternos.

Kama Hanuman Ganesha,
purísimo incensario de oro que has contenido a Dios
y en Él has sido contenido,
en ti se complace La Mosca Eterna,
te cubre con sus alas, Bugalú Santísimo,
y te hace Hermano de Sí Mismo.

Me alegro en ti, Amado Mío;
tú eres mi pozo alegre.
Extiende tu mano invencible,
agítala con tu dulzura
y espanta mis pesadillas.


martes, 14 de abril de 2009

Beatrice I

Del libro El corazón en la cocina
En preparación


Domingo 4 de noviembre de 2007

¿Sabes? A veces, sabes a domingo.
Rouleaxu d’Aubergine,
rollos de berenjena con queso de cabra
y jitomate deshidratado.

Pesto in rasso (fetuccini con albahaca,
jitomate dehidratado
y champiñones).

Espagueti a la boloñesa
con su cassé de tomate,
orégano y carne de res.

Dios bebe vino tinto
Casillero del Diablo,
con leve sabor a berries y chocolate.

Para no tener que cargar con la botella, la apuramos
y navegamos sobre una crepa Louis Amstrong,
trozos de kiwi, fresa y plátano en su interior;
y afuera baño de chocolate amargo.

Entonces, no sabíamos lo que nos esperaba.
¿Debimos saberlo?



viernes, 10 de abril de 2009

Certidumbres I

Del libro Certidumbres
En preparación



Puedo morirme de lo que sea,
menos de mí mismo.


viernes, 3 de abril de 2009

Luz de Luz

Del libro Cuando escuches este vals
Biografía de María de la Luz Tagle Osorio
En Preparación



A mi madre en 1979

Antes de beber las primeras gotas de Luz,
antes de gritar el olvido que trae tu existencia,
antes de mirar tu rostro, antes...
fuiste dulce cueva de mi carne breve.

Antes de los símbolos y del trópico de tus manos,
antes de los sueños, antes de ser fuiste
escondite callado de mi alma,
jardín de agua.

Algo de mí -algo en mí- recuerda,
y busca la manera de regresar.

jueves, 2 de abril de 2009

Alguien dejó el Huevo Cósmico en mi Refrigerador

El 16 de diciembre de 2002,
Kama Hanuman Ganesha ingirió
una
dosis considerable de penicilina.
El fruto verbal de esa experiencia

es el siguiente texto iluminativo y epifánico.

Del libro Viajes Interiores

En preparación


Los verdaderos cambios,
aquellos que modifican estilos y maneras de pensar,
no son espectaculares.

La espectacularidad es
como tú quieras preocuparte de todo lo que quieras
mientras no viajes al carajo de los caballos mintiendo
cual casi se hubiera caído sobre la casa perdida
en mar de los sueños rotos que nunca me dejaron escribir
más que allá, en todos los sitios…
y acá en ninguno.

Es muy fácil ganarse la vida
si no decide uno
comprarlo a menor precio de lo que vale
todo me da no vueltas
sino que ando con un pinche sueño
que ya voy a caer casi
si no estuviera aquí,
no haría más que desnudarme
y meterme a la cama.

Esto es maravilloso
escribir sin pensar demasiado
pero ya
ahora
tengo la mente despierta como los refrigeradores
en el Casino de la Selva
allá
en Cuernavaca
donde estuve con Arturo,
como si no supiera nada, tinto,
fácil te haría pasar la locuras de líos
dientes que no se pueden quebrar.

¿Quién me quitó los dientes a proa?
Voy a utilizar esa palabra ópera escribir este libro
aunque otra vez ya me estoy durmiendo otra vez…
y tengo hambre.

¿Qué, esta gente no sale a comer?


lunes, 30 de marzo de 2009

Proverbio I

Del libro Proverbios
En preparación



Aquel pájaro que busca
los secretos del vuelo en la nube
aprende a llover.


lunes, 23 de marzo de 2009

Lumbre Columpio Caliente

Del caset Mójame el alma entera
Mamá-Z / 1991


Entregado a los placeres de tu alma enorme,
me he olvidado cómo sabe una distancia grande;
y tu nombre entre mis labios ya no suena a lumbre,
lumbre que entretiene tanto.

Herbolario de mi horario, azufaifa blanda,
enervante que me atrapa al probar su fruta,
hoy no quiero por pudores dominar mi vicio,
que entretiene tanto.

Lumbre Columpio Caliente, mójame el alma entera;
mójame el alma entera hasta que llegue la muerte.

Enredado en los quehaceres de tus piernas tibias,
me he olvidado cómo suena un corazón que llueve.
Y tus manos me conducen a esa lumbre,
lumbre que entretiene tanto.

Entregado a la memoria de esa alberca nuestra
-donde hicimos lo que hicimos entre tanta gente-,
hoy te doy las gracias por toda esa lumbre,
lumbre que entretiene tanto.

Lumbre Columpio Caliente, mójame el alma entera;
mójame el alma entera hasta que llegue la muerte.

domingo, 22 de marzo de 2009

Epitalamio a Lamia



Del Digital Audio Tape
Canciones de domingo (Mamá-Z)

1991


Basta tu rostro para un vaso de sol,
que me beba caliente, que me ahoge de fe.
Eres de fuego y me levanto por ti,
por tu sangre y tus caldos, Lamia de mí.

Uno no sabe si merece el calor
de tu cuerpo mojado: sin embargo, aquí está
la Metáfora Enhiesta que te hace temblar
(lámela a mares, vamos, hazla llorar).

Lame el amor, Lamia de mí,
Lamia de mí lame el amor.

Basta tu ombligo y llenarlo de miel,
y de leche que tibia se derrame al sudor,
eres dragona y yo me atrevo a decir
Purgatorio bendito, Lamia de mí.

Uno pregunta si se puede cantar
a tu cuerpo encendido que me pide el favor
de mi Espada de Lumbre que es tu hambre febril
(lámela a mares, vamos, hazla venir).

Lame el amor, Lamia de mí,
Lamia de mí lame el amor.

martes, 17 de marzo de 2009

De claris mulieribus

Del libro Autobiografía no autorizada
En preparación


Soy de Bulgákov la Margarita que aventura en escoba demoníaca,
y también la Margarita enamorada que tose sangre sobre sus camelias.
Soy en Yautepec Manuela que, mojada por tormenta indispensable,
cabalga hacia Xochimancas; y Emma Bovary en el castillo de Andervilliers
o en su farmacia ambigua, purgatorio definitivo.

Soy la geográfica Alicia que viaja por su túnel vertical,
y Eugenia Grandet que amenaza con arrancarse la vida
si su padre profana el cofre que es reliquia.
Soy la pastora Marcela que lava sus manos ante el suicidio de Grisóstomo.
Soy Pragedis, que recoge con santa esponja
la sangre de los mártires después del suplicio,
y de la Ginecomaquia la hermana Serafina en el pabellón amarillo,
como a las once y media de la noche.

Soy Doralice en brazos tártaros enredada, y la frívola Angélica de Catay,
ofrecida al apetito de monstruo marino.
Soy Desdémona que pierde su pañuelo, y también la bruja que lo bordó.
Soy, entre las hijas de Bernarda, la rebelde Adela.
Soy Iría Clarós en la suite del Hotel Saint Michel,
y Lola en el cementerio con Pascual Duarte encima.

Soy la invencible Bradamante, loca de amor, por las gargantas pirenaicas.
Soy, diría el dromedario dramaturgo, nodriza con privilegios de nobleza.

Soy el Cielo de agujeros aromaticos, históricos, necesarios,
incandecentes, indecentes, impacientes.

Soy Dido, con apócrifo Ascanio entre los brazos
(tuve, como Arturo en el infierno, la belleza en mis rodillas),
o tal vez la misma fenicia pero en los Campos Llorosos.
Soy la enervada Matilde en la biblioteca, con Julián Sorel,
y la Isabella que tiembla en subterráneo de Otranto,
perseguida por un Manfredo desorbitado;
o tal vez Hipólita desdeñada.

Habito, pues, el gineceo de la fantasía memorable,
conozco el perfume de sus muebles
y los espejos que los reflejan inclinados.


jueves, 12 de marzo de 2009

Acanthocybium Solanderi

Oda a Ariel Bujakiewicz
Chef del Groove


¡Oh, Ariel bendito, qué filete de pescado!
Miro desde el acantilado tu plena sabiduría.
¡Cuánta luz, qué milenaria!
Es tu cocina del paladar abecedaria
y de los dioses eternos la mejor alegoría.

¡Oh, Ariel divino, amo tu guajú a la plancha!
Es una mujer sin mancha, con alcaparras y mantequilla
(ellas son la capilla donde oficia el bienvenido limón).

Alejado de tus platos, vivo sin vivir en mí.
Entretanto y aquí, soy abducido por ángeles
y remitido a la más dulce condición.

¡Oh, Ariel diabólico, qué ensalada de aguacate!
Deja que desate mi lengua por tu verde arúgula.

Sin mengua de tus sorrentinos, asesinos de mi esplín,
bendigo tu acólito camote a la naranja,
puré que zanja diferencias y me hace decir contento:

¡Oh, Ariel Prodigioso, eres mi domingo de adviento!

Echándole tierra a mi difunta esposa



Del libro Contra las mujeres
En preparación


No, no eres tú, mujer, la más graciosa,
no compites con las inteligentes;
mas sí que tus divinas tetas saben
al más fino, ay, de los aguardientes.

No eres ningún dechado de ternura,
palacio de amor o de juegos vanos;
sí tus nalgas alpinas escritura
de mi boca sedienta y de mis manos.

Bálsamo fueron tu lengua y tus labios,
pomada tu agualeche de aspavientos;
y dejaste en mis sueños tus resabios

que de tanto en tanto se vuelven vientos
en mis ojos de dulces astrolabios
con que miro la vida y sus alientos.